¡Potter ha llegado a casa! diario del primer día perruno

perro cama hogar

Ayer llegó el gran día. Estábamos muy nerviosas, pero al fin recibimos la llamada del conductor diciendo que estaba a 15 minutos de llegar a casa con Potter. Cuando bajamos a buscarlo al furgón, poco después de las 10 de la mañana, y abrieron su transportín, se enrrolló en mis brazos temblando seguramente pensando dónde estaba y dónde le irían a llevar.

Llegada a casa

Sus abuelos casualmente estaban en casa, también con muchas ganas de concerle. Mi padre cuando le contamos que Potter iba a formar parte de la familia, me llamó enseguida, me contó que se había visto todas las temporadas de los programas de El encantador de perros, de Cesar Millán, y que siempre que llegaba un perrete a un nuevo hogar, lo primero que había que hacer era sacarlo a la calle para que se hiciera con su nuevo barrios. Era mi idea, os lo prometo, pero tal era la emocion por mostrárles a Potter a mis padres y verle tan guapo y tan tierno, que nos enredamos un poco ma´s de la cuenta en casa. ¿Cual fue el resultado? Que Potter alivió su vejiga junto al zapatero y se hizo caca debajo de la mesa. No pudimos regañarlo, la culpa había sido nuestra, acababa de llegar del transporte y no sabíamos a qué hora le habían sacado por última vez… en fin, Potter se ganó un pequeño paseo por si tenía que hacer algo más (no hizo nada, ya lo había hecho todo) y un par de premios para que se fuera haciendo a nosotras. Primera novatada de madre perruna.

Potter

Como podéis imaginar, al comienzo fue algo complicado, Potter estaba muy asustado, cuando le querías acariciar metía el rabo entre las piernas y cualquier gesto rápido saltaba con temor, así que decidimos dejarle a su aire y que cuando quisiera se acercara. Le dimos un poco de carne cocida del caldo (si, comenzamos con los sobornos) y le dejamos que fuera conociendo la casa, olisqueando y a su aire, se sentaba o tumbaba en el suelo, cerca de la puerta de casa. Cuando llegó el medio día, estaba ma´s calmado e incluso se echó por primera vez en su camita a echarse una siesta.

Cuando terminé de trabajar, a pesar de la lluvia, nos preparamos y nos bajamos a dar un largo paseo, 25 minutos estuvimos descubriendo calles, parques olores, ya estaba ma´s tranquilo, caminaba a mi lado, e iba pendiente de mi. Hizo todo lo que tenía que hacer en la calle, y yo le bailé por ello y le di su premio. Nos lo pasamos muy bien, pero ya empezamos a estar un poco incómodos ya que nos comenzabamos a mojar más de la cuenta, así que volvimos a casa, se dejó secar bastante bien con su toalla y se llevó otro premio mientras le puse comida en su cuenco. Movía el rabo y estaba contento, y yo, no podía estar más feliz.

Como en casa, en ningún sitio

La pista definitiva de que ya había comenzado a coger confianza, fue que después de recoger la cocina después del paseo, cuando salí al salón, Potter estaba tirado en el sofá, esa creo que va a ser una batalla muy dura. Al final conseguí que se fuera a su camita, y terminamos de pasar la tarde, dimos un último paseo corto al final de la noche y ha dormido como un lirón. Creo que Potter está comenzando a entender que este es su nuevo hogar.

¿Qué pensáis vosotros?

Escrito por

He vivido en tantos sitios que ya ni se de donde soy. Me gusta el rosa, los unicornios y creo que nunca hay suficiente purpurina. Amante del Marketing desde antes que yo misma lo supiese he decidido escribir sobre como cambia tu vida cuando decides adoptar a un perrete.

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