Y así comenzó todo (adopta, nunca compres)

refugio animales

Creo que este post va a ser un poco más largo de lo normal, ya que aquí comienza toda la historia, intentaré resumirla al máximo, ya que quienes me conocen saben que hablo sin parar, y me pasa lo mismo cuando tengo el teclado entre las manos, no tengo freno…

Mis antecedentes

¿Sabéis eso que cuando los niños son pequeños siempre piden un perro? A mi no me pasó, o no lo recuerdo. Si recuerdo tener un hermanito, ya tenía una hermanita y durante un tiempo nos hizo ilusión tener un bebé niño, creo que pensando más en él en un muñeco que en otra cosa. Los perros en mi primera etapa de la vida era algo que sabía que estaban ahí, pero tampoco era algo que me emcionara, nunca he tenido pueblo como tal, y no he pasado los veranos en el campo, he crecido en ciudad siempre y no había perros a mi alrededor, imagino que eso me hacía reticente sobre todo cuando veía perros de gran tamaño.

Poco después de cumplir los 15 años, un cruce de Husky con Pastor Alemán me mordió la muñeca. Me salvó el llevar un reloj gigante muy de los 90, pero que consiguió que mi muñeca no se rompiese, eso sí, ferula y rehabilitación fueron mis compañeros durante muchos meses, y a partir de ahí, creé una fobia absoluta a los perros. Era capaz de cruzarme por en medio de la calle aunque hubiera coches si veía que un perro de 3 kilos se acercaba a 20 metros, lloraba e hiperventilaba si un cachorro se acercaba a olerme. No quería saber nada de nada sobre perros.

Mi perro terapia

No fue hasta 16 años después cuando comencé a salir con mi actual pareja. La primera vez que me invitó a pasar el fin de semana a su casa, tuve que prepararme mentalmente durante días, no por los motivos que podéis pensar, si no porque tenía un precioso y enormísimo labrador. No se que hizo click en mi cerebro, pero llegué hasta la puerta, dejé que Cuco me olisqueara de arriba a abajo y pasamos todo el fin de semana haciéndonos amigos.

Cuco consiguió en solo dos días cambiar mi mentalidad sobre los perros, no voy a decir que de la noche a la mañana cambió todo por arte de magia, pero comencé a dejar que se echara a mi lado, le llevaba a pasear de la correa y le acariciaba y rascaba sin parar (y cuando paraba, ya se encargaba él de llamarme la atención para que siguiera), Cuco se marchó hace 5 años, pero me dio el mayor regalo que podía hacerme, descubir que me gustaban los perros. A día de hoy, tengo dos sobrinas peludas, a cada cual más plasta, pero a las que queremos con locura. Así que decidimos que igual ya era hora de darles un primo.

La decisión de adoptar

La pandemia nos ha vuelto nuestro mundo del revés, pero no solo nos ha traído cosas malas. Yo me siento muy afortunada, trabajo en una gran empresa tecnológica, disfruto con lo que hago y lo mejor de todo, el teletrabajo eventual al que nos forzaron desde marzo del año pasado, se ha convertido en mi forma de trabajo indefinida. Llevábamos años queriendo adoptar un perro, pero vamos a ser sinceras, ¿como te planteas tener cualquier animal en casa cuando pasas entre 12 y 13 horas fuera? Es inviable, con lo que cuando vimos que mi situación cambiaba, nos dimos cuenta que el momento por fin había llegado.

No ha sido ´facil, la verdad. He escrito decenas de correos electrónicos, he rellenado numerosos cuestinarios donde escrutinaban hasta el último detalle de mi vida, he perdido la cuenta de Whatsapps y mensajes de Messenger he enviado, hasta que por fin, recibimos la respuesta de Adopta Pueblanimal, una protectora de un pueblo de Toledo donde preguntamos por un precioso perrete de dos años al que llamaban Junior. Después de pasar por el correspondiente cuestionario, entrevista telefónica y vídeo de presentación, nos dijeron que éramos las elegidas, que Junior se venía a casa. Ahora Potter (antes Junior) después de su revisión veterinaria, ha conseguido un transporte que le traiga a casa, ahora que la nieve y el hielo han decidido dar un respiro, ¡el miércoles llega por fin!

Mis confesiones

Es aquí la parte donde os voy a ser sincera. Estoy a la vez emocionada y asustada. Nunca he tenido un perro, y claro, Potter va a pasar la mayor parte del día conmigo. Además me asaltan mil dudas, ¿cual es la mejor forma de alimentarlo? con el frío que hace ¿como deben ser sus paseos? ¿transportín o cinturón para el coche? ¿cuantas chuches le podré dar al día? ¿me hará caso?… soy un mar de inseguridades. Así que como soy de la teoría de que si dices en voz alta tus miedos, te das cuenta que son más pequeños de lo que pensabas, he decidido comenzar este blog. Aquí os iré contando que es ser una mamá perruna novata y como voy despejando todas esas incognitas que me rodean.

¿Os gustaría saber más?

El mundo sería un lugar más agradable si todos tuvieran la capacidad de amar tan incondicionalmente como un perro

M.K. Clinton

Escrito por

He vivido en tantos sitios que ya ni se de donde soy. Me gusta el rosa, los unicornios y creo que nunca hay suficiente purpurina. Amante del Marketing desde antes que yo misma lo supiese he decidido escribir sobre como cambia tu vida cuando decides adoptar a un perrete.

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